Psicología

Más Naturaleza y más Mindfulness

Jon Kabat-Zinn inició a finales de los años 70 un meticuloso proceso de investigación de las técnicas orientales de meditación para dotarlas del prisma científico necesario que diera rigor a su uso en el ámbito de la psicología. Eran los primeros pasos del Mindfulness, la atención o conciencia plena.

La actual evidencia científica confirma su potencial: es eficaz en la reducción de estrés, la depresión, la rumiación y la ansiedad; en trastornos de salud mental. Favorece las emociones positivas y la autoestima, la concentración, la memoria y la función cognitiva. Las investigaciones basadas en neurociencia, están confirmando todos estos efectos positivos, tanto a nivel estructural como funcional,  en el cerebro  a corto y largo plazo.[i]

En sus primeros estudios Kabat-Zinn ya hablaba de la práctica del Mindfulness en entornos naturales: lagos, montaña, ríos; o compaginada con actividades conscientes como la meditación andante. Y este es el asunto sobre el que quiero centrar mi atención hoy.


Actualmente es frecuente encontrar artículos de divulgación acerca de prácticas de relajación en contacto con la Naturaleza: los baños de bosque(el Shinrin Yoku japonés),  la silvoterapia que promueve el abrazar y estar en contacto con árboles y plantas, las vivencias conscientes en entornos naturales, la popularización del modo de vida escandinavo del Friluftsliv , “vivir al aire libre”, que dota de importancia a pasar tiempo en la Naturaleza para lograr el bienestar emocional y físico. Y esto no es nada nuevo, solo una vuelta atrás, al punto donde perdimos nuestra conexión con la Naturaleza. Pero, qué aporta contactar con la Naturaleza de una forma consciente, con atención plena, con la mente abierta.

Como punto de partida debemos considerar los estudios científicos que correlacionan la vida en entornos naturales con una menor frecuencia cardíaca (Lauman- 2003) y tensión arterial (Pretty – 2005), menor estrés y concentración de cortisol (Collado y Corraliza- 2012), mejora de la inmunidad ante la enfermedad (Li y cols- 2007), mayor actividad del SN Parasimpático y menor del Simpático[ii]. Si a estos entornos saludables le unimos los efectos ya mencionados que la práctica del Mindfulness nos aporta tenemos una poderosa herramienta a utilizar para cuidar nuestro bienestar.

El Mindfulness persigue la atención plena, tomar conciencia del momento presente con la mente del principiante, sin juzgar. En busca de acceder a un espacio de paz y tranquilidad. Los escenarios en la Naturaleza han sido exactamente eso, nuestro refugio donde tomarnos un respiro, evadirnos de los ruidos y los problemas cotidianos, donde encontrar la serenidad. Esta sintonía entre Mindfulness y Naturaleza no puede ser casual y debe ser aprovechada.

Pero, por qué la Naturaleza nos ayuda en la práctica del Mindfulness? Cuáles son las claves:

  • Estar en la Naturaleza revive nuestros sentidos. Conectar con los paisajes, sonidos, olores, sensaciones propias de los entornos naturales estimulan nuestra percepción, nos ayuda a tomar conciencia plena del momento presente.
  • Nos ofrece la posibilidad de realizar una actividad en la Naturaleza de un modo consciente. Caminar o correr con la atención plena puesta en nuestras sensaciones y en nuestros movimientos es otra forma válida de practicar el Mindfulness
  • La toma de conciencia y comprensión de nosotros mismos como parte de La Naturaleza nos ofrece una perspectiva que no podemos decir que es nueva, pero sí olvidada en la espiral imparable de nuestro día a día. Esa relativización de nuestro papel en el Universo facilita la conciencia plena.
  • Es frecuente en Mindfulness usar la Visualización, evocar un lugar donde uno se sienta seguro y en paz, trasportarse hacia ese lugar con nuestra mente cuando necesitemos relajarnos. Lo ideal es haber estado allí, haber vivido la experiencia y revivirla en nuestra mente durante esa meditación. Ese acantilado sobre el mar desde donde observar la puesta sol, ese bosque donde la luz juega entre las hojas, ese collado desde donde observar los jirones de nubes entre montañas, …
  • En cierto modo la meditación imita el silencio y tranquilidad de ciertos lugares que trasmiten serenidad, esa coincidencia entre el estado buscado y entorno donde se lleva a cabo facilita y potencia su realización.

Pasemos más tiempo en entornos Naturales. Con nuestra atención plena puesta en el momento presente, en el aquí y en el ahora.

[i] Simón, V. (2007). Mindfulness y neurobiología. Revista de psicoterapia, 17(66-67), 5-30.

[ii] Salud y Áreas Protegidas. Europarc- España