Psicología

Lo importante es participar. Lo siento, pero no me vale.

 

” Lo importante es participar”. Escucho esta frase frecuentemente, dirigida a niños y jóvenes deportistas en competición. No puedo decir que no sea cierta… en parte, pero como psicólogo deportivo debo decir que no es suficiente. Participar, sin otra condición, no es lo más importante. No puede serlo.

Estas conocidas palabras fueron pronunciadas por Pierre de Coubertin en la clausura de los Juegos olímpicos de Londres del 1908. Aunque fue el Arzobispo Ethelbert Talbot, en la jornada inaugural de dicha competición, el que puso la idea sobre la mesa: «En estos juegos, más que ganar lo importante es participar, como en la vida es más trascendente la manera de luchar que la victoria que se pueda conseguir”. Entonces el concepto clave no era el de la mera participación, el foco realmente estaba en la manera de hacerlo. En consonancia con esa propuesta, el barón aportó su punto de vista, orientado hacia la educación y formación personal, reproduciendo y reforzando los argumentos de Ethelbert en el discurso de clausura de esos Juegos Olímpicos» Lo importante es participar, más que vencer. Lo importante en la vida no es el triunfo sino la lucha, lo esencial no es haber vencido, sino haberse batido bien”. Y esta puntualización da un valioso añadido a esa recurrente frase de cuatro palabras.

La breve frase que solemos escuchar no incluye esa puntualización necesaria. Resulta demasiado tibia, con lo que podemos estar haciendo llegar el mensaje desvirtuado a nuestros deportistas. Como aclaraba el fundador del olimpismo moderno, la atención debe recaer sobre la lucha, el esfuerzo, de “haberse batido bien”. No sobre el resultado obtenido. La recompensa está en la entrega y el compromiso, no en la medalla. A fin de cuentas, Coubertin era un pedagogo con altos ideales.

Y aquí es donde me suscribo a la frase completa, y puedo decir con convicción que no me vale que salgas a la cancha o te pongas las zapatillas con el único objetivo de figurar, de estar ahí, de acumular minutos, de participar sin espíritu. A nuestros jóvenes en deporte base no les podemos exigir marcas ni resultados, pero si queremos acompañarles en su formación como personas y deportistas debemos hacerles ver lo importante que es dar el máximo de uno mismo. Les debemos pedir entrega, ganas, sacrificio, compromiso. Si queremos aprovechar la inestimable aportación del deporte a su formación, identidad, crecimiento y madurez debemos resaltar los valores propios del deporte, la necesidad del esfuerzo como condición indispensable de su práctica deportiva. Como directriz en su vida.

Todo esto toma una mayor relevancia en un momento como el actual, en el que niños y jóvenes se encuentran sumergidos en una sociedad que sufre una alarmante desvaloración del esfuerzo. Con ejemplos tan palpables como las leyes de educación que fomentan la fácil promoción académica de los alumnos y que no discrimina entre los estudiantes que muestran empeño y esfuerzo de aquellos otros menos implicados o faltos de interés.

Para finalizar esta reflexión hago aquí eco de las palabras del Doctor y Catedrático en pedagogía Gervilla Castillo:

 «Una de las contradicciones de nuestra sociedad de bienestar es la infravaloración de todo esfuerzo (…) pues no es posible alcanzar la meta despreciando el camino que conduce a ella.”

Puedo entonces confirmar mi creencia y repetir con todas las garantías esa frase pronunciada hace más de 100 años y que hoy sigue vigente. Aún más si cabe. “…lo importante en la vida no es el triunfo, es la lucha.”

 

Raúl González Rodríguez

Psicólogo deportivo  CL-04904