Psicología

Manejando el nivel de activación, en busca del rendimiento óptimo

Una de las variables básicas a tener en cuenta para obtener el máximo rendimiento en el deporte es la del nivel de activación (Arousal en ingles) . Este término se puede definir como el grado de excitación que presenta nuestro organismo ante una situación concreta. Es una variable continua que va desde el estado de absoluta calma hasta la máxima excitación de nuestro organismo.

Esta excitación se manifesta a tres  niveles: fisiológico,conductual y cognitivo.

*El nivel fisiológico se evidenciaría en nuestra frecuencia cardiaca, respiratoria, tensión muscular, sudoración,..

*El nivel conductual corresponde a nuestro comportamiento observable: lenguaje verbal, no verbal, movimientos corporales,..

*El nivel corgnitivo se refiere a todos aquellos procesos mentales relacionados con el pensamiento y las emociones.

Resulta evidente que cada situación precise de un determinado nivel de activación. A todos nos resulta lógico comprender que si nos intentamos dormir con una excitación elevada no podremos conciliar facilmente el sueño  o si pretendemos afrontar un trabajo intenso justo despues de estar adormilados en el sofá necesitaremos «activarnos» previamente. Lo mismo sucede en el deporte, cada situación deportiva va a precisar de una activación óptima que nos facilite rendir al máximo, es lo que se conoce como NOA ( Nivel Óptimo de Activación), éste es  específico y diferente para cada deportista y situación deportiva.

El NOA se corresponde con ese segmento de la curva de activación en la que rendiremos adecuadamente; por debajo de ese tramo nuestra activación será insuficiente  y por encima, demasiado. Esta curva de rendimiento ya fue definida hace más de un siglo,la Ley de Yerkes-Dodson. El deportista que logre desarrollar su NOA alcanzará el grado de focalización de la atención justo y preciso para la tarea motriz que ejecute (Posner y Petersen).

En la misma linea,Hanin plantea en su teoria una Zona Individual de Funcionamiento óptimo (IZOF), entendida ésta como el rango o zona de activación emocional que le permita a cada deportista alcanzar el máximo rendimiento. El autor propone que las emociones que surgen ante un evento influyen en el rendimiento del deportista en del mismo.

Todo ello nos lleva a plantear dos cuestiones necesarias para alcanzar el rendimiento óptimo:

(1) Conocer el NOA o IZOF específico de la situación deportiva a la que nos enfrentamos

(2) Identificar nuestro nivel de activación en ese momento concreto.

Esa es la sencillez y dificultad respecto a esta variable. Una vez que hemos logrado precisar el grado de excitación que la demanda deportiva requiere (bien mediante la experiencia propia o a través del trabajo de búsqueda e identificación de las condiciones óptimas para el máximo desempeño), debemos conocer cual es la nuestra en ese momento (mediante un proceso de atención introspectiva que logre cuantificar el grado de excitación cognitiva [emociones y pensamientos], conductual y fisiológica) y ,una vez identificado, mantenerlo si es el adecuado o modificarlo si precisa.

 

 

 

 

 

 

 

 

La modificación del nivel de activación requiere de habilidades especificas , generalmente aprendidas y no innatas, que a traves de los niveles cognitivos y fisiológicos logren equiparación del nivel de activación actual con el nivel óptimo.

Para aumentar el nivel de activación se podrían utilizar actuaciones encuadradas en la esfera fisiológica: ejercicios respiratorios o físicos vigorosos, o mediante actuaciones cognitivas. De la misma forma, lograremos bajar la activación mediante técnicas respiratorias y/o de relajación o bien con actuaciones de tipo cognitivo.Raúl González Rodríguez

Psicólogo deportivo

CL-04904