Psicología

Locus de control

Locus de control, término propuesto por Rotter dentro de la teoría del aprendizaje social, se refiere a la percepción que tiene una persona sobre las causas de los acontecimientos de su entorno. Dicho de otra manera, cómo interpretan las personas los sucesos de su vida: si son responsabilidad propia o ajena a él. En palabras de este autor el Locus de control interno se produce «si la persona percibe que el acontecimiento es contingente con su conducta o sus características relativamente permanentes», en el Locus de control externo se percibe que no existe contingencia entre el comportamiento del individuo y el acontecimiento, relacionándose con la suerte, la casualidad o los otros.

Esta diferenciación es clave ya que si un individuo percibe, aunque solo sea una creencia personal, que lo que sucede no depende de él; es lógico que razone: no importa lo que haga, ya que nada podré cambiar.

Éste es el concepto que nos acerca a nuestro interés común: el deporte. Ya que el deportista se comporta de la misma manera en los acontecimientos deportivos que rodean a su actividad. Si el deportista atribuye la causa del éxito o el fracaso a algo interno a si mismo, pensará que lograr el éxito o evitar el fracaso, está en su mano. Que él posee el CONTROL. En cambio, si relaciona la consecución de éxitos a causas externas ,ajenas a él, difícilmente se percibirá como elemento desequilibrador respecto al acontecimiento buscado.

Pero, debemos añadir una segunda variable a tener en cuenta: la estabilidad de las atribuciones. El concepto hace referencia  al grado de variación de los factores a los que atribuye el sujeto un determinado acontecimiento. Dentro de los factores internos estables podríamos indicar la habilidad, el dominio técnico, la perseverancia… o sea, aquellas características del deportista que le son propias y sobre las que solo se pueden obtener variaciones mínimas. En cambio, un factor interno inestable se refiere a condiciones internas que pueden ser modificadas o que varían de un momento o situación, a otra: la concentración, el esfuerzo,el momento de forma física…

Las atribuciones internas estables ante una situación de éxito deportivo generarán en el deportista un mayor grado de autoconfianza y motivación,generando emociones y expectativas positivas. De la misma forma, ante un éxito en el que se generen atribuciones internas inestables el deportista interpretará que, en esa ocasión, la optimización en esas variables inestables le ha llevado al rendimiento deseado logrando motivación, confianza en si mismo, expectativas positivas,…

En el logro deportivo las atribuciones externas servirían al deportista para explicar el acontecimiento sin que él se perciba como causa de mismo. Estas atribuciones externas estables e inestables ( los jueces/árbitros, una mala actuación del rival, la suerte, la casualidad…) no generaran el mismo grado de emociones positivas que las atribuciones internas.

En el fracaso deportivo podemos observar cambios importantes respecto al locus y la estabilidad. Si la explicación que el deportista da al fracaso está relacionada con sus características inestables (atribución interna pero inestable) provocará en el deportista una motivación hacia la mejora de esas características modificables y generará expectativas positivas. «No he estado atento en esta competición y eso me ha impedido pasar de serie. La próxima vez debo estar concentrado para optar a los primeros puestos». Una atribución interna estable ocasionará mayores riesgos, ya que el deportista percibe que ha fracasado porque su condición , estable y no modificable, ha evitado el logro deportivo. «He perdido el cross porque soy incapaz de aguantar el ritmo en zonas de barro».

La atribución externa estable en situaciones de fracaso, genera en el deportista emociones menos negativas que una atribución externa inestable. Ya que en el primer supuesto la estabilidad temporal determina la dificultad invariable del suceso, lo que no genera tanto menoscabo de la autoconfianza del deportista. «Era muy difícil que lograra la mínima para el campeonato de España, mi marca está muy por debajo todavía». Mientras que en el segundo supuesto se genera una mayor carga de emociones negativas ya que la variabilidad de esa atribución externa provoca una mayor sensación de perdida de control «He tenido muy mala suerte, el balón nunca entraba en el aro».

De todo ello podemos concluir que el locus de control interno es el más deseable. Se ha demostrado que los deportista con este locus  llevan a cabo una busqueda del óptimo rendimiento deportivo confiados en que esto depende principalmente de ellos. Los estudios de Mojena y Ucha (2002) identifican a estos deportistas con una mayor orientación  al aprendizaje y no solo a los resultados, con una mayor presencia de pensamientos positivos y orientados hacia el futuro. También se observa en ellos un mayor rendimiento y adherencia al entrenamiento.

¿Qué pasa si te identificas como un deportista con un locus de control externo?¿Se puede variar el locus? Tranquilo, la respuesta es sí. La práctica diaria del Mindfulness se ha revelado como una herramienta que facilita la obtención de un locus de control adecuado a cada situación (Hamarta et als, 2013). ¡Pongámonos a ello!