Psicología

Cuestiones en torno al abandono del deporte en jóvenes. Identidad y compromiso deportivo.

Cuestiones en torno al abandono deportivo. Identidad y compromiso deportivo

Un elevado porcentaje de jóvenes adolescentes abandonan la práctica deportiva, ésta es una realidad constatada en múltiples estudios, con cifras próximas al 45 % en el caso de las chicas y en torno al 24% en los chicos (Macarró, Romero y Torres -2009).

La cuestión es importante, no únicamente porque al dejar de practicar deporte se alejan de una actividad que favorece la construcción de su identidad en un contexto idóneo donde se facilitan la adquisición de valores y códigos adecuados, sino porque les conduce hacia el sedentarismo y facilita la aproximación hacia hábitos menos saludables.

Los jóvenes aducen principalmente motivos personales para dejar la actividad deportiva, siendo la falta de tiempo la principal causa con la que justifican su abandono (Arribas Galárraga y Arruza Gabilondo (2004), Otero y cols. (2004) y Ruiz Juan y cols. (2005)). La demanda temporal que el deporte exige entra en conflicto con las obligaciones académicas o con actividades de ocio más atrayentes para ellos.

Seguida en orden de importancia, según las investigaciones referidas, de otras motivaciones personales como la “desgana y pereza” o el incumplimiento de sus expectativas. Siendo las causas ambientales y sociales causas menos presentes que las motivaciones actitudinales y/o personales.

En busca de disminuir la elevada tasa de abandono parece evidente la necesidad de implementar un trabajo con el deportista desde edades tempranas. Con el objetivo de crear una motivación básica robusta, con orientación a la tarea más que al resultado, que logre una firme adherencia al deporte de los jóvenes. Entendiendo que este trabajo es importante, pero en este artículo quiero llamar la atención sobre los procesos de construcción de la identidad de los jóvenes que va a definir sus intereses y necesidades.

La adolescencia trae consigo grandes cambios físicos, disminuye la influencia de los padres a favor de la de sus iguales, experimentan un mayor grado de independencia emocional y un crecimiento intelectual que va creando un concepto más amplio de ellos mismos. Las influencias sociales exigen al adolescente que defina y desarrolle nuevos roles. Dentro de este proceso de formación de su identidad en diferentes dominios se encuentra la Identidad deportiva (Peiró Velert y cols, 2015). Este término se refiere al grado con el que un sujeto se siente identificado con el rol de deportista y que se encuentra mantenido por la persona y por la influencia del medio ambiente. Término que vamos a relacionar con el de Compromiso deportivo, entendiendo como tal a la disposición psicológica vinculada al deseo y decisión de seguir practicando deporte (Torregosa y cols, 2007).

Un estudio realizado por Hernández y Capella (2014) con nadadoras de nivel competitivo en Chile, determina las posiciones respecto a la práctica deportiva en la identidad personal adolescente como identidad: centrada, integradora o no centrada con respecto a la práctica deportiva. Ésta última disposición tenía un mayor riesgo de abandono deportivo ya que reflejaba un menor compromiso deportivo que las dos primeras.

Las autoras logran evidenciar en su estudio que aquellas deportistas con una identidad centrada o integradora con la actividad deportiva percibían en mayor medida los aspectos positivos de la actividad, destacando la sensación de disfrute y lugar de pertenencia, los vínculos con los compañeros de equipo y la imagen positiva del entrenador como figura significativa en sus vidas. Siendo los aspectos negativos menos evidentes para estas deportistas.

Aspectos que sí perciben con mayor intensidad las deportistas con identidad no centrada en la actividad deportiva que señalan a la restricción en sus relaciones personales fuera de ámbito deportivo, a la alta exigencia, a las lesiones y a la frustración cómo dificultades que condicionan su permanencia en la práctica deportiva.

Con ello las autoras proponen que “existe una relación entre el compromiso deportivo, vinculado a un deseo y decisión de seguir participando de la natación, relacionado con los diferentes aspectos que las adolescentes asocian con la permanencia deportiva, y el lugar que ocupa la práctica deportiva en la identidad “.

Serían estas conclusiones las que deben dirigir la forma de actuar del entorno que rodea al joven deportista y, ya desde etapas tempranas, trabajar conjuntamente para lograr que esos niños, que crecen mientras practican deporte, perciban los aspectos positivos descritos; que disfruten el deporte, que se encuentren su sitio en él, que las relaciones interpersonales con sus compañeros de equipo sean satisfactorias, que el entrenador sea una figura de autoridad apreciada. De la misma forma se deberían minimizar los aspectos negativos intentando que mantengan también su grupo de amigos fuera del deporte, que afronten con éxito la alta exigencia, desarrollando su tolerancia a la frustración y minimizando las lesiones o el impacto que éstas ocasionan.

Pero, para lograrlo, precisamos el apoyo de todo el entorno: desde los padres hasta sus iguales en el equipo, contando con un equipo de profesionales que conduzca el crecimiento deportivo del niño hacia la adolescencia de una forma apetecible. De esta forma, cuando llegue el momento en el que el joven deportista decida quien quiere ser, el deporte siga formando parte de su identidad.

 

 

 

Raúl González

Psicólogo deportivo CL-04904